Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en La Oscuridad - [PDF Document] (2024)

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    1/84

    1

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    2/84

    2

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    3/84

    3

    H. P. Lovecraft

    El que acecha en la oscuridad

    EL CLRIGO MALIGNOLA SOMBRA MS ALL DEL TIEMPO

    EN LOS MUROS DE ERYX

    Introduccin deALBERTO SANTOS CASTILLO

    BIBLIOTECA H. P. LOVECRAFT

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    4/84

    4

    Asesor literario de la coleccin:ALBERTO SANTOS CASTILLO

    De la traduccin: JOS A. ALVARO GARRIDO

    2001. De esta edicin Editorial EDAF S.A.Editorial Edaf, S. A.Jorge Juan, 30. 28001 MadridDireccin en Internet:http://www.edaf.netCorreo electrnico: [emailprotected]

    Edaf y Morales, S. A.Oriente, 180, n. 279. Colonia Moctezuma,2da. Sec.C.P. 15530. Mxico D.FDireccin de Internet:http://www.edaf-y-morales.com.mxCorreo electrnico:[emailprotected]

    Edaf y Albatros, S.A.San Martn, 969, 3., Oficina 5. 1004 BuenosAires, Argentina.

    Correo electrnico: [emailprotected] Antillas, Inc.Av.J. T. Piero, 1594-Caparra Terrace (00921-1413) San Juan, PuertoRicoCorreo electrnico: [emailprotected]

    Ilustracin de portada: H. R. Giger

    No est permitida la reproduccin total o parcial de este libro,ni su tratamientoinformtico, ni la transmisin de ninguna forma opor cualquier medio, ya sea electrnico,mecnico, por fotocopia, porregistro u otros mtodos, sin el permiso previo y por escrito delostitulares del Copyright.

    Noviembre 2001

    Depsito legal: M. 44.980-2001ISBN: 84-414-1021-6

    PRINTED IN SPAIN IMPRESO EN ESPAAIMPRIME: ANZOS, S. L. -FUENLABRADA (MADRID)

    http://www.edaf-y-morales.com.mx/http://www.edaf-y-morales.com.mx/mailto:[emailprotected]:[emailprotected]:[emailprotected]://www.edaf-y-morales.com.mx/http://www.edaf.net/
  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    5/84

    5

    ndice

    Introduccin.....................................................................................6Elclrigo maligno............................................................................8Lasombra ms all deltiempo......................................................11Elque acecha en laoscuridad.......................................................49Enlos muros deErix......................................................................62Cronologade relatos de H. P Lovecraft........................................79

    http://-/?-http://-/?-http://-/?-http://-/?-http://-/?-http://-/?-http://-/?-http://-/?-http://-/?-http://-/?-http://-/?-
  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    6/84

    6

    Introduccin

    EN ANTERIORES ANTOLOGAS hemos ido analizando el punto deinflexin que supone paraH. P. Lovecraft el final de la dcada de1920, as como el comienzo de los aos treinta. Sieteaos nosacompaara el escritor como testigo de excepcin en esta nueva dcadade cambioshacia la modernidad, antes del advenimiento de la mayorcatstrofe del siglo XX, la SegundaGuerra Mundial, que supondra laruptura definitiva con pasado.

    El propio Lovecraft habla en su correspondencia, en 1932, de unaposible amenaza blicacon Japn y del concepto de la guerra comoinevitable resultado de los instintos bsicos delser humano. Cuatroaos despus nos dira cmo esta brutalidad universal bebe delpropiosadismo individual, transformndolo en idealismo impersonal ysocial.

    Pero esta visin pesimista del ser humano no parece sersuficiente para su atenta miradade diletante ilustrado que tambinest pendiente de las utopas sociales. Si durante muchosaos suideologa racista lo llev a revindicar el pasado glorioso y acelebrar la llegada al poderde los nazis en Alemania, las noticiasposteriores de la represin juda en este pas le hicieronreplantearseesta postura. Sus ideas de unos pocos ilustrados que gobernaran lamasa social

    seran cada vez ms compartidas con la necesidad de unindividualismo pendiente de lamodernidad. Para un personaje comoLovecraft, tan inmerso durante muchos aos en la posedel caballeroprivilegiado amante del pasado, su cambio ideolgico tambinsignificara unverdadero cambio de postura. Si antes defenda elrepublicanismo de rancio abolengo, enestos aos se quejara de laignorante complacencia de las clases acomodadas y suinmovilismofrente al progreso. Llegara, incluso, a ser partidario entusiastadel nuevoliberalismo moderno y conciliador de Roosevelt. Adems, susideas sobre el nacionalsocialismole iran acercando cada vez mshacia un socialismo utpico y a la necesidad de losvalorescomunistas para crear un orden social que desembocarainevitablemente en el idealismoindividual.

    La cercana de su muerte parece orientarlo hacia el concepto deinmortalidad, basadaexclusivamente en el desarrollo de los hechosdel propio individuo como generador del cambiosocial. Sera comodecir que si el ser humano es un accidente en el cosmos, al menosle

    quedara la influencia de sus obras en las nuevas generaciones.Elmes de febrero de 1937 comienza a quejarse de ciertas dolencias queno le permitencontinuar con sus escritos y correspondencia. Despusde varias dcadas como colaboradorhabitual de Weird Tales, susrelatos son reeditados una y otra vez en esta revista y enotraspublicaciones. Los ltimos aos han sido los mejores de su vida:viajes gratificantes, intensadedicacin profesional como escritor yestilista y una relacin atenta con sus amigos laltima cartarecopilada en las Selected Lettersrecoge dos cariosos poemasdedicados a ClarkAshton Smith y Virgil Finlay. Adems, es testigo desu primer libro que recoge La sombrasobre Innsmouth y se anuncia lainclusin de El modelo de Pickman en una antologa derelatos.

    El clrigo maligno (1933), que durante muchos aos fue consideradocomo su ltimorelato, es realmente un esbozo realizado a partir deun sueo tenido por el autor, dondemanifiesta que en todos nosotroshay un alter ego oscuro.

    La sombra ms all del tiempo(19341935) es una de sus historias msimpactantes yasombrosas. Este relato, que comenz a gestarse ennoviembre de 1930, pertenece a lo quehemos denominado ciclo delcaos y el orden, junto a Las montaas de la locuray tal vez Eltmulo,y nos narra la epopeya de la Gran Raza de Yith. Realmente,estaramos ante unverdadero catlogo de los temas destacados delescritor, pero, adems bebera con pasin dela pujante ciencia-ficcinde la poca. Los abismos de tiempo relatados en estahistoriaproducen verdadera fascinacin en el lector, y los conceptossociales que Lovecraft manejareactualizan toda su ideologa sobre lautopa socialista y el pavor clarividente en torno alfuturo cercanodel exterminio nazi. La Gran Raza de Yith rinde culto a laconsecucin delconocimiento, y no duda en poseer mentes pasadas yfuturas para sus objetivos, ni emigrar anuevos cuerpos para que susmentes y conocimientos sobrevivan al tiempo. Es

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    7/84

    7

    autnticamente pavorosa la narracin sobre el destino final de loshabitantes originales deYith, vampirizados por la Gran Raza, ycolocados en un destino inevitable de genocidio. Eneste relato seplanteara el eterno debate en Lovecraft sobre la consecucin delconocimientocomo algo absoluto y la importancia del individuo. Esdecir, el orden social, representado porla Gran Raza, tambinproducira pavor si aliena al ser humano.

    El que acecha en la oscuridad(1935) es verdaderamente la ltimacreacin de Lovecraft,en cuanto a testimonio de sus temaspredilectos. Asistimos a la encarnacin de Nyarlathotep,

    el mensajero de los dioses innominados, enfrentado a unpersonaje que cultiva el artefantstico trasunto de Lovecraft yhomenaje al joven escritor Robert Bloch. El creador dePsicosisrealizara aos despus una continuacin, La sombra que huy delchapitel, dedicadaa la memoria de H. P. L. Curiosamente, laresidencia descrita en el relato est basada en laautntica deLovecraft, donde resida en aquellos aos.

    En los muros de Eryx(1936) es una historia menor, y Lovecraftsolo particip en ella deforma somera como redactor de estiloliterario. Se tratara de un relato de ciencia-ficcin deaventuras enla lnea de la revista Astounding.

    Rodeado de sus queridos gatos y sus amigos, Lovecraft abandonala esfera mensurable denuestro tiempo en 1937, aorando a suscolaboradores desaparecidos, como es el caso deRobert E. Howard,reivindicando la inmortalidad de sus obras para ser erigido,finalmente, porlas nuevas generaciones como el primerfantasista.

    ALBERTO SANTOS CASTILLO

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    8/84

    8

    El clrigo maligno*

    * Ttulo original: The Evil Clergyman (octubre de 1933).Publicado por primera vez en la revistaWeird Tales (abril de 1939).Este texto se trata de una acotacin a un sueo que tuvo el autorenoctubre de 1933, tal como fue narrado en una carta a BernardAustin Dwyer. Esta versin se basa en lapublicada en la mencionadarevista.

    FUE UN HOMBRE GRAVE y de aspecto inteligente, con ropas sobriasy barba gris, el queme mostr la habitacin del tico y me habl deesta manera.

    S, l viva aqu, pero le recomiendo que no toque nada. Lacuriosidad le hace a unoirresponsable. Nunca venimos de noche, y estan solo porque as fue su voluntad por lo quemantenemos estointacto. Ya sabe lo que hizo. Esa abominable asociacin se hizocargo de ly no sabemos dnde est enterrado. No hay forma de que lajusticia o cualquier otro puedatocar a la asociacin.

    Espero que no se quede aqu despus del ocaso. Y le suplico que notoque eso que est

    encima de la mesa, la cosa que parece una caja de cerillas. Nosabemos lo que es, perosospechamos que tiene algo que ver con loque hizo. Incluso evitamos mirarla demasiadofijamente.

    Al cabo de un rato, el hombre me dej solo en el tico. Estabatodo muy srdido y sucio, ysomeramente amueblado, pero haba un ordenque demostraba que no era el refugio de uncualquiera. Haba estantesllenos de libros de teologa y clsicos, y otra librera contratadosde magia: Paracelso, Alberto Magno, Trithemius, HermesTrismegisto, Borellus y otros, llenosde extraos alfabetos, cuyosttulos no fui capaz de descifrar. El mobiliario era sencillo.Habauna puerta, pero daba a un aseo. El nico acceso era latrampilla del suelo, a la que se llegabapor una escala tosca yempinada. La ventana era de ojo de buey y las vigas de roblenegrodelataban una increble antigedad. Claramente, la casa era devieja factura. Yo pareca saberdnde estaba, aunque ahora no puedorecordar lo que entonces saba. Desde luego, aquellono era Londres.Tengo la impresin de que se trataba de un pequeo pueblocostero.

    El pequeo objeto sobre la mesa me fascinaba sobremanera. Yopareca saber para quserva, as que cog una linterna o algo parecidode mi bolsillo y comprob nerviosa mentela luz. Esta no era blanca,sino violeta, y se pareca menos a una luz verdadera que a unaemisinradiactiva. Recuerdo que no pareca una linterna normal... de hecho,yo tena unacomn en el otro bolsillo.

    Estaba oscureciendo, y los viejos tejados y chimeneas delexterior lucan muy extraos atravs de los cristales del ojo de buey.Por ltimo, me arm de valor y coloqu el pequeoobjeto de la mesasobre un libro, antes de lanzar los rayos de la peculiar luzvioleta sobre l.La luz pareca ahora ms como una lluvia o unagranizada de pequeas partculas violetas queun rayo continuo. Alalcanzar las partculas la cristalina superficie en el centro delextraoartefacto, parecieron producir un crepitar, como elchisporroteo de un tubo de vaco cuandopasan chispas a travs de l.La oscura superficie cristalina mostr un brillo rosado, y unavagaforma blanca pareci tomar forma en su centro. Entonces me di cuentade que no estabasolo en el cuarto y me guard el proyector de rayosen el bolsillo.

    Pero el recin llegado no habl, ni escuch sonidos de ningunaclase en los primerosmomentos que siguieron. Todo era como unespectculo de sombras chinescas, visto a unainmensa distancia y atravs de una bruma interpuesta... aunque el recin llegado ytodoscuantos aparecieron despus eran grandes y cercanos, por otraparte, como si estuvieran a lavez prximos y lejanos, segn las leyesde alguna geometra anormal.

    El recin llegado era un hombre delgado y moreno, de medianaestatura, ataviado con elatuendo clerical de la Iglesia anglicana.Aparentaba unos treinta aos y tena faccionescetrinas y rasgosagradables, pero su frente era anormalmente alta. Su cabello negroestababien cortado y pulcramente peinado, e iba afeitado, aunquemostraba el mentn azulado porel asomo de barba. Portaba quevedoscon arco de acero. Su porte y facciones eran como las

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    9/84

    9

    de otros clrigos a los que yo haba visto, pero tena una frenteinmensa, y era ms oscuro yde aspecto ms inteligente; y tambin tenaun aspecto, sutil y encubiertamente, maligno. Enaquel momento, a lanica y dbil luz de una lmpara de petrleo, pareca nervioso y,antesde lo que tard en darme cuenta, comenz a arrojar sus libros demagia a una chimeneasituada en la pared de la ventana (ah donde elmuro se inclinaba notablemente) y en la queyo no me haba fijado conanterioridad. Las llamas devoraron codiciosamente losvolmenes...ardiendo con extraos colores y emitiendo oloresindescriptiblemente odiosos, mientras las

    hojas cubiertas de extraos jeroglficos y las agusanadasencuadernaciones sucumban aldevastador elemento. Luego me di cuentade que haba otros en el cuarto: hombres deaspecto severo, con ropasclericales, uno de los cuales llevaba la estola y las bombachasdeobispo. Aunque no pude escuchar nada, pude comprobar que estabancomunicando unadecisin, de inmensa importancia, al primero de loshombres. Parecan odiarlo y temerlo almismo tiempo, y l parecaalbergar los mismos sentimientos hacia ellos. Su rostro adoptunaexpresin austera, pero pude ver cmo su mano se crispaba altratar de asir el respaldo de lasilla. El obispo apunt a la libreravaca y a la chimenea (donde las llamas haban decadoentre una masacarbonizada e indistinguible) y pareci colmarse de una peculiarrepugnancia.El primer hombre dej escapar una sonrisa irnica y tendila mano izquierda hacia el pequeoobjeto de la mesa. El resto parecientonces espantado. La procesin de los clrigos comenza descenderpor las empinadas escaleras, a travs de la trampilla en el suelo,girndose haciael otro y amenazndolo por gestos. El obispo fue elltimo en marcharse.

    El primer hombre fue entonces a un armario, al fondo del cuarto,y sac un rollo de soga.Subindose a una silla, at un extremo de lacuerda a un gancho, en la viga vista central deroble negro, e hizoun lazo en el otro extremo. Al comprender que iba a ahorcarse, saltparatratar de disuadirlo o salvarlo. Me vio y se detuvo en suspreparativos, mirndome con un airede triunfoque me desconcert yturb. Baj lentamente de la silla y comenz a acercrsemecon unasonrisa claramente lobuna en su oscuro rostro de labiosdelgados.

    De alguna manera, me sent en peligro de muerte y ech mano alproyector de rayos comoarma defensiva. No s por qu pensaba que podaayudarme. Lanc el rayo a su rostro y vicmo las facciones morenasresplandecan, primero en luz violeta y luego rosada. Suexpresin degozo lobuno comenz a trocarse en una de gran miedo, que, porcierto, nodesplaz del todo a ese gozo. Se detuvo y, agitando confuria los brazos, comenz aretroceder tambalendose. Vi que seacercaba a la trampilla abierta en el suelo y trat degritarle unaadvertencia, pero no me escuch. Al momento siguiente cay deespaldas por laabertura y desapareci de la vista.

    Tuve dificultades para acercarme a la trampilla, pero cuando lologr no vi ningn cuerpoyacente en el suelo de abajo. En vez de eso,resonaban pisadas de gente que acuda conlmparas, ya que el hechizode fantasmal silencio se haba roto y, de nuevo, oa y veafigurasnormales y tridimensionales. Algo haba, evidentemente,atrado a la gente al lugar. Seraalgn ruido que yo no haba odo?Enseguida dos personas (simples aldeanos al parecer), losprimerosdel grupo, me vieron y se detuvieron paralizados. Uno de ellos lanzun aullido alto yresonante.

    Ahhh!... Has sido t? Otra vez?Entonces todos se volvieron yhuyeron frenticos. Es decir, todos menos uno. Cuando la

    multitud se hubo ido, vi al hombre de la barba grave que meguiara hasta aquel lugar, paradoa solas, con una lmpara. Estabamirndome, boquiabierto y fascinado, pero no parecaalbergar miedoalguno. Luego, subi las escaleras y se reuni conmigo en el tico.Dijo:

    As que no pudo evitar tocarlo! Lo siento. S lo que ha sucedido.Ya ocurri otra vez,

    pero aquel hombre sucumbi al miedo y se peg un tiro. No debihacerle usted regresar. Yasabe qu es lo que busca. Pero usted noceder al miedo, como hizo aquel otro hombre. Algomuy extrao yterrible le ha ocurrido, pero no ha ido tan lejos como para daarlela mente o lapersonalidad. Si se mantiene firme y acepta lanecesidad de hacer ciertos radicales reajustesen su vida, podrmantenerse bien y disfrutar del mundo, as como de los frutos desuerudicin. Pero no podr vivir aqu... y no creo que desee regresara Londres. Me permitosugerirle Amrica.

    No debe tener ms tratos con ese... ser. Nada puede yaenderezarse. Solo empeorara lascosas para usted, y las hara deefectos ms amplios. No ha salido tan malparado como

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    10/

    10

    debiera, pero debe apartarse de todo esto y alejarse. D graciasa Dios de no haber llegadoms lejos...

    Estoy tratando de prepararlo lo ms francamente posible. Hahabido ciertos cambios en...su apariencia personal. l siempreprovoca eso. Pero, tal cosa, no tendr importancia parausted en unnuevo pas. Hay un espejo en la otra esquina del cuarto y voy allevarlo hasta l.Ser un golpe para usted... aunque no va a ver nadarepulsivo.

    Yo, para entonces, era ya presa de un miedo mortal, y el hombrebarbudo casi tuvo que

    sujetarme al llevarme, a travs de la habitacin, hasta el espejo,con la dbil lmpara (estoes, la que antes estaba sobre la mesa, nola ms dbil con la que haba venido) sujeta en sumano libre. Esto eslo que vi en el espejo.

    Un hombre delgado y moreno, de mediana estatura, con los atavosclericales de la Iglesiaanglicana, de unos treinta aos y con unosquevedos, de arco de acero, bajo una frente,cetrina y olivcea, deanormal altura.

    Se trataba del silencioso primer hombre que haba quemado suslibros.Y, durante el resto de mi vida, en apariencia externa, yoiba a ser aquel hombre!

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    11/

    11

    La sombra ms all del tiempo*

    *Ttulo original: The Shadow Out of Time (noviembre de 1934marzode 1935). Publicado porprimera vez en la revista AstoundingStories(junio de 1936). Esta versin sigue el confuso manuscritodelautor y la copia publicada enAstounding, anotada por el propioescritor, actualmente en la BibliotecaJohn Hay de la Universidad deBrown.

    I

    DESPUS DE VEINTIDS AOS de pesadilla y terror, mantenido solo porla desesperadaconviccin de que ciertas impresiones que recibproceden de mi imaginacin, sigo siendoreacio a garantizar laexistencia de eso que cre encontrar en Australia occidental, en lanochedel 17 al 18 de julio, en 1935. Hay razones para esperar quemi experiencia fuera, total oparcialmente, una alucinacin;alucinacin que, de hecho, puede achacarse a no pocas causas.Y, sinembargo, su realismo fue tan espantoso que, a veces, encuentro talesperanzaimposible.

    Pero si aquello ocurri, el hombre debe estar preparado paraaceptar nociones acerca delcosmos, y de su propio lugar en elhirviente vrtice del tiempo, cuya simple mencin llega aparalizar.Debe, asimismo, estar en guardia contra cierta amenaza acechanteque, aunquenunca pondr en peligro a toda la humanidad, puededesatar monstruosos e inimaginableshorrores sobre ciertos miembrostemerarios de la misma.

    Por esta ltima razn insisto, con toda la fuerza de mi ser, enque se abandonentotalmente los intentos de desenterrar aquellosrestos de sillera, desconocida y primordial,

    que mi expedicin sac a la luz.Asumiendo que yo me encontrasecuerdo y despierto, mi experiencia de esa noche fue de

    una clase como ningn hombre tuvo antes. Fue, por otra parte, unaespantosa confirmacinde todo lo que haba tratado de descartar comoproducto del mito y el sueo. No hay pruebas,misericordiosamente, yaque, presa del espanto, perd ese objeto que encontr si es queexistade veras y lo saqu de ese abismo malfico y que hubiera sido unapruebairrefutable.

    Cuando me top con el horror estaba solo y, hasta ahora, no se lohe contado a nadie. Nopude impedir que los dems continuaranexcavando, pero la suerte y las arenas movedizasimpidieron quetoparan con aquello. Ahora debo hacer alguna declaracinconcluyente... nosolo por mi propio equilibrio mental, sino paraponer en guardia a aquellos que lean esto condetenimiento.

    Estas pginas cuyas primeras partes, en su mayora, resultarnfamiliares para los

    lectores asiduos de la prensa en general y de las publicacionescientficas las escribo en elcamarote del buque que me lleva devuelta a casa. Se las entregar a mi hijo, el profesorWingatePeaslee, de la Universidad Miskatonic, el nico miembro de mifamilia que semantuvo a mi lado despus de mi extraa amnesia de haceaos, y el hombre mejorinformado sobre todos los entresijos de micaso. De todos los seres vivientes, es l quienmenos pondr en solfalo que voy a contar sobre aquella espantosa noche.

    No le coment nada, de palabra, antes de hacerme a la mar, ya quecreo que lo mejor esque tenga la declaracin escrita. Leyendo yreleyendo, con tiempo por delante, obtendr unaimagen ms convincentede lo que mi pobre oratoria puede esperar transmitirle.

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    12/

    12

    Puede hacer lo que crea ms conveniente con este informe, ymostrarlo, con losapropiados comentarios, en cualquier lugar que lpiense pueda ser til. Es por la seguridadde aquellos lectores queno estn familiarizados con las primeras fases de mi caso por loquepresento el prefacio a la revelacin propiamente dicha, aportandoun amplio sumario de todoslos factores involucrados.

    Me llamo Nathaniel Wingate Peaslee, y aquellos que recuerden losartculos en losperidicos de hace una generacin o las cartas yartculos en las revistas de psicologa de

    hace seis o siete aos sabrn quin y qu soy. La prensa estuvollena de detalles sobre miextraa amnesia, entre 1908 y 1913, y sehizo eco de las tradiciones de horror, locura ybrujera que acechanen la antigua ciudad de Massachusett, que es mi lugar deresidencia. Sinembargo, no existe antecedente alguno, ni de locurani de nada siniestro, en mis antepasadoso en mis primeros aos devida. Eso es un hecho sumamente importante, en vista de lasombraque tan repentinamente cay sobre m, procedente de una fuenteexterior.

    Quiz siglos de oscura incubacin han otorgado a la ruinosa yllena de leyendas Arkhamuna peculiar sensibilidad a la hora de vertales sombras, pero aun eso me parece dudoso, envista de los casossimilares que luego estudi. Pero el eje del asunto es que misantepasados ehistorial son completamente normales. Lo que lleg,provena de otro lugar... de dnde,incluso ahora dudo a la hora deconsignarlo por escrito.

    Soy hijo de Jonathan y Hanna (Wingate) Peaslee, ambos de lagente rancia y saludable deHaverhill. Nac y crec en Haverhill en elviejo hogar familiar de Boardman Street, cerca de

    Golden Hill y no me traslad a Arkham hasta que entr en laUniversidad de Miskatoniccomo asesor de economa poltica, en1895.Durante treinta aos, mi vida transcurri apacible y feliz. Mecas con Alice Keezar, de

    Haverhill, en 1896, y mis tres hijos, Robert, Wingate y Hanna,nacieron en 1898, 1900 y1903, respectivamente. En 1898 me converten profesor asociado, y, en 1902, en profesornumerario. En esa pocano tena el menor inters en el ocultismo o en la psicologa deloanormal.

    Fue el jueves 14 de mayo de 1908 cuando sufr el extrao ataque deamnesia. Sucedi demanera sbita, aunque ms tarde record que habatenido breves y centelleantes visiones enhoras anteriores caticasvisiones que me perturbaron sobremanera, porque noexistanprecedente y que debieron ser sntomas previos. Me dola lacabeza y tena la peculiarsensacin, tambin nueva para m, de que algoestaba tratando de apoderarse de mispensamientos.

    El colapso tuvo lugar alrededor de las 10,20, mientras dabaclase de Economa Poltica VIhistoria y tendencias actuales de laeconoma para estudiantes de primer y segundo curso.Comenc a verextraas formas y sent como si estuviera en una grotesca habitacin,distintadel aula.

    Mis pensamientos y discurso comenzaron a divagar, y losestudiantes se percataron de quealgo no iba nada bien. Luego cainconsciente, en mi silla, en un estupor del que nadie logrsacarme.Pasaran cinco aos, cuatro meses y trece das antes de que recuperasedel todo misfacultades o pudiera ver de nuevo la luz diurna denuestro mundo cotidiano.

    Fue a travs de terceros, claro est, como supe lo que ahora voy acontar. No mostrsigno de consciencia alguno durante diecisis horasy media, aunque me trasladaron a micasa, en el 27 de Crane Street,y me prodigaron toda clase de atenciones mdicas.

    A las 3 de la madrugada del 15 de mayo abr los ojos y comenc ahablar, aunque,enseguida, el mdico y mis familiares quedarontotalmente espantados ante mis expresiones yforma de hablar. Quedpatente que no recordaba nada de mi identidad o mi pasado,aunque,

    por algn motivo, pareca ansioso de ocultar tal falta deconocimiento. Mis ojos miraban deforma extraa a la gentecircundante y mis expresiones faciales no resultaban familiaresenabsoluto.

    Aun mi forma de hablar era desmaada y ajena. Usaba mis rganosvocales de formatorpe y tentativa, y mi diccin tena una cualidadcuriosamente afectada, como si hubieraaprendido la lengua inglesade los libros. La pronunciacin era brbaramente extraa,mientras quemi idioma pareca incluir tanto curiosos arcasmos como expresionesporcompleto inteligibles.

    De estas ltimas, una en particular fue recordada poderosamenteinclusoaterradoramente por el ms joven de los mdicos, veinte aosdespus. Ya que, en esa

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    13/

    13

    poca, una frase as comenz a utilizarse primero en Inglaterra yluego en los EstadosUnidos y, pese a su gran complejidad eindiscutible novedad, reproduca hasta el ltimo delos detalles lasdesconcertantes palabras del extrao paciente del Arkham de1908.

    Recobr las fuerzas, aunque necesit un extrao esfuerzo dereeducacin en el uso demanos, piernas y sistema muscular engeneral. Debido a esto y a otras secuelas derivadas dela amnesia,fui sometido durante algn tiempo a estricta vigilancia mdica.

    Cuando me percat de que no poda ocultar mis fallos de memoria,admit esto

    abiertamente y me convert en un personaje ansioso de informacinde toda ndole. De hecho,a los mdicos les pareci que haba perdidointers en mi propia persona, tan pronto comodescubr que la amnesiaera aceptada de forma natural.

    Se dieron cuenta que mis mayores esfuerzos se centraban enasimilar ciertos pormenoresde historia, ciencia, arte, lenguaje yfolclor algunos tremendamente abstrusos y otrospuerilmente simplesque estaban, en muchos casos de forma bien extraa, fuera demiesfera de conocimiento.

    Al mismo tiempo, se dieron cuenta de que posea un inexplicablereservorio de varias ycasi desconocidas formas de saber; un acervoque yo pareca tratar de ocultar, ms que deexhibir. Poda mencionar,inadvertidamente, con certeza casual, sucesos especficos, propiosdebrumosas edades situadas fuera del mbito de la historiareconocida... descartando acontinuacin tales referencias, comopropias de una broma, cuando adverta la sorpresaprovocada. Y tenauna forma de hablar del futuro que, en dos o tres ocasiones,provocaron

    verdadero espanto.Esos desconcertantes destellos pronto cesaron,aunque algunos observadores mantenanque tal desvanecimiento se debams a cierta precaucin furtiva por mi parte que a unadesaparicin dela extraa sabidura. De hecho, yo pareca anormalmente vidodefamiliarizarme con el habla, costumbres y forma de ver las cosasde la edad en la que mehallaba, como si fuese un erudito viajero,procedente de una tierra lejana y extranjera.

    Apenas me fue posible, me lanc a merodear, a todas horas, por labiblioteca universitaria,y pronto comenc a disponer extraos viajes,as como para cursos especiales enuniversidades americanas yeuropeas, lo que provoc muchos comentarios en losaossiguientes.

    No sufr en esa poca falta de contactos eruditos, ya que mi casose convirti en algo de loms notorio entre los psiclogos de la poca.Se me present como un tpico ejemplo de doblepersonalidad, aunquepareca desconcertar a ciertos estudiosos, de vez en cuando,condeterminado sntoma extravagante o algn extrao asomo de sornacuidadosamente velada.

    Sin embargo, encontr poco de la verdadera amistad. Algo en miaspecto y habla parecandespertar vagos miedos y aversiones en todoslos que se cruzaban conmigo, como si yo fueraun ser infinitamentealejado de todo lo que es normal y saludable. Esa idea del horrornegro yoculto, conectado con insondables simas de lejana de algunaespecie fue algo extraamentedifundido y persistente.

    Mi propia familia no fue ninguna excepcin. Desde el momento demi curioso despertar, miesposa me contempl con inmenso horror yodio, jurando que yo era algo completamenteajeno, usurpador delcuerpo de su esposo. En 1910 obtuvo legalmente el divorcio,noconsintiendo en verme ni siquiera tras mi vuelta a la normalidad,en 1913. Tales sentimientosfueron compartidos por mi hijo mayor ymi hija pequea, a los que nunca he vuelto a ver.

    Solo mi segundo hijo, Wingate, pareci capaz de sobreponerse alterror y la repulsinprovocados por mi cambio. De hecho, l tambinsinti que yo era un extrao, pero con soloocho aos mantuvo la fe enque mi verdadero ser acabara retornando. Cuando regres, l

    acudi a m y los tribunales me dieron su custodia. En los aossiguientes me ayud con losestudios hacia los que me volqu y, hoy enda, con treinta y cinco aos, es profesor depsicologa en laMiskatonic.

    Pero no puedo asombrarme de haber despertado tanto horror... yaque, ciertamente, lamente, voz y expresiones faciales del ser quedespert el 15 de mayo de 1908 no eran los deNathaniel WingatePeaslee.

    No tratar de relatar gran cosa de mi vida, en el lapsotranscurrido desde 1908 a 1913, yaque los lectores pueden encontrarlo esencial tal y como yo lo hice en las hemerotecas delosperidicos y las revistas cientficas.

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    14/

    14

    Disponiendo de mis ahorros, los fui gastando con lentitud ysensatez en viajes y enestudios en diversos centros de sabidura.Mis viajes, no obstante, eran de lo ms singulares eincluan largasvisitas a lugares remotos y desolados.

    En 1909 pas un mes en el Himalaya, y en 1911 despert granatencin con un viaje encamello a los desconocidos desiertos deArabia. Lo que ocurri durante tales periplos es algoque nunca hesido capaz de averiguar.

    En el verano de 1912 flet un buque y viaj al rtico, al norte deSpitzbergen, a la vuelta

    del cual mostr signos inequvocos de decepcin.Ms tarde, ese mismoao, pas meses solo, ms all de los lmites alcanzados por

    exploraciones, previas o posteriores, en el inmenso sistema decavernas calizas de Virginiaoccidental, en negros laberintos, tanintrincados que nadie pens que fuera nunca a salir.

    Mis estancias en las universidades estuvieron marcadas por unaasimilacin anormalmenterpida, como si la personalidad secundariatuviera una inteligencia enormemente superior a lama. Hedescubierto, asimismo, que mi capacidad de lectura y estudio ensolitario erafenomenal. Poda aprender hasta el ms mnimo detalle deun libro tan solo con echarle unaojeada rpida como el pasar de lashojas, y mi habilidad a la hora de interpretar figurascomplejas enun instante era de verdad asombrosa.

    A veces aparecan oscuros informes acerca de mi capacidad deinfluir en los pensamientosy actos ajenos, aunque yo pareca tenercuidado en minimizar las demostraciones de talfacultad.

    Otros informes, igual de inquietantes, tocaban a mi relacin conlderes de gruposocultistas y eruditos sobre los que recaansospechas de conexin con indescriptibles bandasde horrendosadoradores de mitos arcaicos. Tales rumores, aunque nunca llegarona serprobados, se vieron sin duda avivados por la clase, bienconocida, de algunas de mis lecturas,como era la consulta de librosraros en bibliotecas; consultas que no podan mantenerseensecreto.

    Hay pruebas tangibles en forma de notas al margen de que meenfrasqu a fondo enobras tales como el Cultes des goules, del Conded'Erlette; el De Vermis Mysteriis, de LudvigPrinn; elUnaussprechlichen Kulten, de Von Junzt; los fragmentossupervivientes deldesconcertante Libro de Eibon y el temidoNecronomicn del rabe loco Abdul Alhazred.Adems, tambin es innegableque se desat, por la poca de mi extraa mutacin, unanueva y malignaoleada de actividad en cuanto a cultos secretos se refiere.

    En el verano de 1913 comenc a mostrar signos de hasto ymenguante inters, y ainsinuar a varios asociados que pronto tendralugar un cambio. Habl de haber recobradorecuerdos de mi vidaantigua, aunque la mayora de los oyentes me juzgaron falsario, yaquetodas las memorias que aport fueron casuales, que bien podranser las conocidas a travs demis viejos papeles privados.

    A mediados de agosto regres a Arkham y reabr mi casa de CraneStreet, tanto tiempocerrada. All instal un artefacto de aspectosumamente curioso, montado con piezasconstruidas por separado, pordistintos fabricantes de aparatos cientficos de Europa yAmrica, yalejado cuidadosamente de la vista de cualquiera lo bastanteinteligente como paraanalizarlo.

    Aquellos que llegaron a verlo un obrero, un criado y la nuevaama de llaves lodescribieron como una extraa mezcolanza de barras,ruedas y espejos, aunque solo tenasesenta centmetros de alto,treinta de largo y otros tantos de ancho. El espejo centraleracircular y convexo. Eso, al menos, es lo que supe a travs deaquellos fabricantes de piezasque pude localizar.

    En la tarde del viernes 26 de septiembre di permiso al ama dellaves y a la doncella hastael medioda del siguiente. Las lucesestuvieron encendidas hasta tarde, y un personaje enjuto,moreno yde aspecto curiosamente extranjero acudi a visitarme en coche.

    En torno a la una de la madrugada las luces estaban encendidasan. A las 2,15, un policase percat de que ya estaban apagadas, peroel coche del extranjero segua an aparcado. Alas cuatro el coche,desde luego, ya no estaba.

    Como a las seis, una voz, dubitativa y extranjera, llam portelfono al doctor Wilson paraenviarlo a mi casa a atenderme de unpeculiar desvanecimiento. Esa llamada, de largadistancia, fue mstarde rastreada hasta una cabina pblica en la North Station deBoston,pero nunca pudieron encontrar rastro alguno del delgadoextranjero.

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    15/

    15

    Cuando el doctor lleg a mi casa, me encontr inconsciente en lasala de estar, en unbutacn, delante de una mesa. En el pulidotablero de esta ltima haba rasguos quemostraban que hubo algnpesado objeto sobre ella. La extraa mquina haba desaparecido ynadieoy hablar nunca ms de ella. Sin duda, el oscuro y enjuto extranjerose la haballevado consigo.

    En el hogar de la biblioteca se encontraron abundantes cenizas,fruto evidente de lacombustin de hasta el ltimo trozo de papel enel que yo hubiera escrito algo desde el da

    que me asalt la amnesia. El doctor Wilson constat que mirespiracin era de lo ms peculiar,pero tras una inyeccin hipodrmica,esta se hizo ms regular.

    A las 11,15 del 27 de septiembre me agit con fuerza y mi rostro,hasta entonces rgidocomo una mscara, comenz a mostrar signos deexpresin. El doctor Wilson remarc elhecho de que la expresin no erala de mi personalidad secundaria, sino que se pareca muchoa la de mser normal.

    Hacia las 11,30 musit algunas slabas de lo ms curiosas... ya queparecan ajenas acualquier habla humana. Pareca, tambin, debatirmecontra algo. Luego, justo pasado elmedioda habiendo, entre tanto,regresado el ama de llaves y la doncella, comenc amurmurar eningls.

    de entre los economistas ortodoxos de ese periodo, Jevonstipifica la tendenciapredominante hacia la integracin cientfica.Sus intentos de vincular el ciclo comercial deprosperidad ydepresin con el ciclo fsico de las manchas solares constituye quizel vrtice

    de...Nathaniel Wingate Peaslee haba regresado a casa, con unespritu que estaba an en esamaana del jueves de 1908, con su clasede economa vuelta hacia el desvencijado pupitre delestrado.

    II

    Mi readaptacin a la vida normal fue un proceso penoso y difcil.La prdida de casi cuatroaos creaba ms complicaciones de lo quepueda imaginarse y, en mi caso, haba incontables

    asuntos que ajustar.Cuando supe lo que haba estado haciendodesde 1908 me turb y me dej atnito, perotrat de afrontar todo aquelasunto tan filosficamente como me fue posible. Al cabo,trasconseguir la custodia de mi segundo hijo, Wingate, me estableccon l en la casa de CraneStreet y me apliqu a reanudar mi labordocente, ya que la Universidad me haba ofrecido,amablemente, miantigua plaza.

    Comenc a trabajar en el curso de febrero de 1914, y as estuve unao. En ese tiempocomprend cun malparado me haba dejado miexperiencia. Aunque del todo cuerdo esocreo y sin daos en mipersonalidad original, no tena la energa nerviosa suficiente.Vagossueos e ideas extraas me rondaban de continuo y, cuando sedesat la Primera GuerraMundial, volv mi atencin a la historia y meencontr pensando en periodos y sucesos, en laforma ms extraaposible.

    Mi concepcin del tiempo mi capacidad para distinguir entre loconsecutivo y lo

    simultneo pareca sutilmente desordenada, por lo que tena laquimrica nocin de vivir enuna edad en concreto y de lanzar la mentea lo largo de la eternidad, buscando elconocimiento de las edadesfuturas y pasadas.

    La guerra me produjo la extraa impresin de recordar susconsecuencias... como sisupiera ya lo que iba a ocurrir y lacontemplase a la luz de una informacin futura. Todasestas seudomemorias me venan con gran dolor y con la sensacin de que meenfrentaba aalgn tipo de barrera psicolgica artificial. Cuando dejentrever a otros, con timidez, esasimpresiones, me encontr conrespuestas muy diversas. Algunas personas me contemplabancondesazn, pero la gente del departamento de matemticas me habl denuevosdescubrimientos tocantes a la teora de la relatividadentonces discutida solo en crculos deiniciados, que ms tarde seranfamosos. El doctor Albert Einstein, decan, estaba reduciendo

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    16/

    16

    con rapidez el tiempo a la categora de una simple dimensin. Perolos sueos y sentimientosturbadores aumentaban, por lo que tuve querenunciar, en 1915, a mi trabajo reglado.Algunas de las impresionesestaban tomando una forma apabullante, dejndome la persistentenocinde que mi amnesia se haba debido a algn tipo de cambio impo; que lapersonalidadsecundaria haba sido, de hecho, alguna fuerza intrusa,procedente de regiones desconocidas,y que mi propia personalidad sehaba visto desplazada.

    De esa forma, me vi empujado a realizar vagas y espantosasespeculaciones acerca del

    paradero de mi verdadero ser, durante los aos en que otro sehaba albergado en mi cuerpo.El curioso conocimiento y la extraaconducta del inquilino de mi cuerpo me turbaban cada vezms, segniba conociendo detalles a travs de personas, peridicos yrevistas.

    Esa ajenidad que haba desconcertado a otros pareca armonizar deforma terrible con unentramado de negro conocimiento que supurabaen las simas de mi subconsciente. Comenc abuscar, febrilmente, cadaretazo de informacin que pudiera arrojar luz sobre los estudiosyviajes que ese otro haba realizado durante los aos a oscuras.

    Pero no todos mis problemas eran de una ndole tan abstracta comoese. Estaban lossueos, que parecan crecer en vividez y detalle.Sabiendo cmo poda la gente contemplaruna cosa as, apenas se lomencion a nadie, fuera de mi hijo y algunos psiclogos deconfianza;pero, al cabo, comenc un estudio cientfico de casos parecidos, paraver c*ntpicas podan ser tales visiones entre las vctimas deamnesia.

    Los resultados que obtuve, con la ayuda de psiclogos,historiadores, antroplogos y

    alienistas de gran experiencia, as como por un estudio queincluy todos los informes acercade personalidades dobles, desde losdas de las leyendas de posesin demonaca hasta nuestropresente deobjetividad mdica, al principio, ms me molestaron que meconsolaron.

    Enseguida descubr que, de hecho, mis sueos no tenancontrapartida en el abrumadoracervo de casos de amnesia real. Algohaba, no obstante, en algunos informes que, duranteaos, medesconcertaron y estremecieron, dados los paralelismos quemostraban con mipropia experiencia. Algunos de ellos eran retazosde antiguo folclor, otros eran casos datadosen los anales de lamedicina, y uno o dos eran ancdotas oscuramente insinuadas enhistoriasnormales.

    Qued claro que, aunque mi particular tipo de dolencia era algosumamente raro, habantenido lugar casos parecidos a largosintervalos, desde que el hombre guardaba memoriaescrita. En algunossiglos parecan haberse dado uno, dos o tres casos, en otrosninguno... o,al menos, ninguno que hubiera quedado registrado.

    En esencia, era siempre lo mismo... una persona de intelecto quese vea atacada por unaextraa vida secundaria y llevaba, durante unperiodo ms o menos dilatado, una existenciacompletamente extraa,marcada siempre, al principio, por torpeza vocal y corporal, y,mstarde, por la voraz adquisicin de conocimiento cientfico,histrico, artstico y antropolgico;una adquisicin hecha con un brofebril y un poder de concentracin totalmente anormal.Luego seproduca un sbito regreso a la consciencia normal, puntuadaintermitente luego convagos sueos, difciles de emplazar, quesugeran fragmentos de alguna odiosa memoriacuidadosamenteextirpada.

    Y el gran parecido de aquellas pesadillas con las mas propiasincluso en los pormenoresparticulares no me dejaba duda sobre sutpica y significativa naturaleza. Uno o dos de loscasos tenan elaadido de una dbil y blasfema familiaridad, como si yo conocieraacerca deellos a travs de algn medio csmico, demasiado malfico yespantoso como para serconcebido. En tres de los casos habamenciones especficas a una mquina desconocida, iguala la que estuvoen mi casa antes del segundo cambio.

    Otra cosa que me preocup durante mi investigacin era larelativamente mayorfrecuencia en que, personas que no haban sufridode la amnesia propiamente dicha, tenanuna somera y elusiva visin dela pesadilla tpica.

    Tales personas eran, claramente, gente de mente mediocre oescasa, algunas de ellas tanprimitivas que apenas podan concebirsecomo vehculos para una erudicin anormal o unapreternaturalcapacidad mental. Durante un segundo pudieron albergar una fuerzaaliengena,y luego se produjo un retroceso, y un dbil recuerdo, quese esfumaba con rapidez, dehorrores inhumanos.

    Haba habido al menos tres casos durante el ltimo medio siglo,uno de ellos ocurrido hacasolo quince aos. Acaso haba algo quetanteaba ciegamente a travs del tiempo, procedente

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    17/

    17

    de algn insospechado abismo de la naturaleza? Eran esos casosmenores a monstruosos ysiniestros experimentos de una clase yautora que no se podan concebir desde la cordura?

    Tales eran algunas de las desbocadas especulaciones en las queme entregaba en mishoras ms bajas, alimentadas por los mitos quemis estudios iban exhumando. Dado que yono poda dudar que ciertas ypersistentes leyendas de inmemorial antigedad,aparentementedesconocidas para las vctimas y los mdicos que habantenido relacin con los recientescasos de amnesia, eran unestremecedor y espantoso producto de lapsos de memoria como el

    mo.Yo an casi tema especular sobre la naturaleza de los sueos eimpresiones que me

    asaltaban cada vez ms clamorosamente. Parecan ser parientes dela locura y, de hecho, aveces crea estar enloqueciendo. Acaso eraese un tipo especial de alucinacin, propio deaquellos que habansufrido fallos de memoria? Era concebible que los esfuerzos de lamentesubconsciente, para colmar un inexplicable vaco conseudomemorias, pudieran provocarextraos espejismos de laimaginacin.

    Tal idea aunque yo encontraba ms plausible una teora acerca defolclor alternativoera sostenida por la mayora de los alienistasque me ayudaron en la investigacin en buscade casos paralelos,alienistas que compartieron mi desconcierto ante los recuerdosiguales quea veces encontramos. No consideraban esas condicionescomo verdadera locura, sino que lascatalogaban entre los desrdenesneurticos. Mi empeo para tratar de rastrearlas yanalizarlas, en vezde buscar, en vano, aminorarlas u olvidarlas, lo aplaudancalurosamente

    como algo correcto, acorde con los mejores principiospsicolgicos. Agradec especialmente elconcurso de aquellos mdicosque me haban estudiado durante el tiempo en que fui posedopor otrapersonalidad.

    La primera perturbacin sufrida no fue del todo visual, sinotocante a esas materias, msabstractas, que he mencionado. Habatambin un sentimiento de horror, hondo einexplicable, que tena quever conmigo mismo. Desarroll un extrao miedo a ver mi propiaforma,como si mis ojos pudieran encontrarse con algo del todo ajeno einconcebiblementehorrendo.

    Cuando me miraba y vea la familiar forma humana en vulgaresatuendos grises o azules,senta siempre un curioso alivio, aunque,para conseguir tal cosa, tena que vencer un miedoinfinito. Rehualos espejos tanto como me era posible, y siempre me afeitaba elbarbero.

    Pas mucho tiempo antes de que relacionase cualquiera de esossentimientosdesagradables con las fugaces impresiones visuales quecomenc a sufrir. La primera de talesrelaciones tuvo que ver con laextraa sensacin de una censura, externa y artificial, demimemoria.

    Senta que las sbitas visiones que experimentaba tenan algnsignificado terrible yprofundo, y una espantosa conexin conmigomismo, pero que alguna influencia decidida meimpeda captar esesignificado y esa conexin. Luego vino esa extraeza acerca delanaturaleza del tiempo y, con ella, el desesperado esfuerzo paraubicar las fragmentariasvisiones onricas en la trama cronolgica yespacial.

    Las propias visiones eran, en un principio, tan solo extraas, msque horribles. Parecandesarrollarse en una enorme estanciaabovedada cuyos altos contrafuertes de piedra sealzaban hacia lassombras, ms all de la vista. Cualquiera que fuera el tiempo o ellugar enque pudiera desarrollarse la escena, los principios delarco eran tan conocidos y empleadoscomo en poca de los romanos.

    Haba colosales ventanas circulares, y puertas altas y arqueadas,y pedestales o mesas tanaltas como una estancia ordinaria. Inmensasbaldas de madera oscura se alineaban a lo largo

    de los muros, albergando lo que parecan ser volmenes de inmensotamao, con extraosjeroglficos en el lomo.

    La sillera vista mostraba curiosas tallas, siempre en forma decurvilneos diseosmatemticos, y haba inscripciones cinceladas conlos mismos caracteres que aparecan en losinmensos tomos. La oscurasillera de granito era de un monstruoso tipo megaltico, con supartesuperior, convexa, encajando en la base cncava de los bloques quedescansabanencima de l.

    No haba sillas, pero los inmensos pedestales estaban cubiertosde libros, papeles y lo quepareca ser material de escribir: tarrosde metal purpreo y extrao aspecto, y barras conpuntas manchadas.Altos como eran los pedestales, a veces tena la sensacin deestar

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    18/8

    18

    mirndolos desde arriba. En algunos de ellos haba grandes globosde cristal que hacan lasveces de lmparas, e inexplicables mquinasformadas por tubos vtreos y barras de metal.

    Las ventanas estaban acristaladas y cubiertas con barras deslido aspecto. Aunque no meatrev a acercarme y echar una ojeada,pude ver, desde donde me hallaba, las ondulantescopas de unacuriosa vegetacin de aspecto parecido al de los helechos. El sueloestabaformado por masivas losas octogonales, al tiempo que lasalfombras y colgaduras faltaban porcompleto.

    Ms tarde tuve visiones de deslizarme a travs de ciclpeoscorredores de piedra, subiendoy bajando por gigantescos planosinclinados, construidos en la misma albailera monstruosa.No habaninguna clase de escaleras, ni ningn pasadizo que tuviera menos de10 metros deanchura. Algunas de las estructuras a travs de las quepasaba deban remontarse hacia elcielo cientos de metros.

    Haba multitud de niveles, de negras criptas, debajo, ytrampillas siempre cerradas,selladas con bandas de metal, quetransmitan la sugerencia de un peligro especial.

    Tena la sensacin de ser un prisionero, y el horror pendaacechante sobre todo cuanto vi.Sent que los burlones jeroglficoscurvilneos de los muros podan haberme abrasa do el almacon sumensaje de no mediar la proteccin de una misericordiosaignorancia.

    Incluso despus, mis sueos incluyeron visiones desde la granventana redonda y desde eltitnico suelo aplanado, con sus curiososjardines; ancha rea despejada y parapetosfestoneados de piedra, alfinal de los planos inclinados.

    Haba extensiones casi interminables de edificios gigantescos,cada uno con su jardn ydispuestos a lo largo de pavimentadascarreteras que tendran sus buenos 60 metros deancho. Diferanenormemente en aspecto, pero pocos tenan menos de 150 metroscuadradosde planta o 30 de alto. Algunos parecan tan ilimitados quesu fachada deba medir varioscientos de metros, mientras que otrosse remontaban a increbles alturas, hacia los cielosgrises yvaporosos.

    Parecan ser, sobre todo, de piedra o cemento, y muchos de ellosmostraban los extraostipos de sillera curvilnea del edificio en queme alojaba. Los tejados eran planos, ajardinados, y solan tenerparapetos festoneados. A veces haba terrazas y niveles ms altos,yanchos y despejados espacios en mitad de los jardines. Las grandescarreteras parecanimplicar trfico, pero, en las primeras de misvisiones, no pude concretar tal impresin endetalle.

    En ciertos lugares advert enormes torres oscuras y cilndricasque se alzaban a granaltitud sobre el resto de estructuras. Parecanser de una naturaleza nica por completo ymostraban signos deprodigiosa edad y deterioro. Estaban construidas con un extrao tipodesillera basltica cuadrangular, y se ahusaba hacia la cima, queera redondeada. No mostrabanpor ningn lado traza alguna de ventanao abertura alguna, fuera de unas puertas inmensas.Me percat tambinde algunos edificios bajos todos castigados por la erosin deeonesque recordaban, en su tipo arquitectnico, a esas torresoscuras y cilndricas. En torno a esasaberrantes masas de silleracuadrangular penda una inexplicable aura de amenaza ymiedoconcentrado, como el que causaban aquellas trampillasselladas.

    Los omnipresentes jardines resultaban casi aterradores por loextrao, con formas devegetacin extravagantes y nada familiaresagitndose sobre anchos caminos flanqueados pormonolitos de curiosastallas. Haba, sobre todo, anmala vegetacin del tipo helecho,unasveces verde y otras de una palidez fungosa y atroz.

    Entre ellos se alzaban cosas espectrales que recordaban a lascalamitas, con troncosparecidos al bamb remontndose a alturasfabulosas. Adems, haba formas copetudas,

    como ccadas prodigiosas, grotescos arbustos verde-oscuro yrboles de aspecto confero.Las flores eran pequeas, incoloras eirreconocibles, brotando en geomtricos arriates

    dispuestos a lo largo de los jardines. En unas pocas terrazas yjardines elevados habamayores y ms vvidas flores, de formas casiofensivas que sugeran un cultivo artificial.Hongos de tamao,perfiles y colores inconcebibles punteaban la escena, delatandolaexistencia de alguna desconocida, aunque aeja, tradicin hortcola.En los jardines del suelo,ms grandes, pareca haber alguna intencinde conservar las irregularidades de la naturaleza,pero en lasprgolas eran ms selectivos y haba ms evidencias de que sepracticaba el artede la poda selectiva.

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    19/

    19

    Los cielos estaban siempre hmedos y nubosos, y a veces crepresenciar lluviastremendas. Una vez, empero, tuve atisbos del solque brillaba anormalmente grande y dela luna, cuyas marcas tenanuna especie de diferencia que no sabra precisar. Cuando,muyraramente, se abra el cielo nocturno, contemplaba constelacionesque casi me resultabanirreconocibles. Las formas conocidas eran aveces aproximadas, pero raramente iguales, y dela posicin de laspocas agrupaciones reconocibles deduje que deba hallarme en elHemisferioSur terrestre, cerca del Trpico de Capricornio.

    El horizonte era siempre vaporoso y oscuro, pero pude vergrandes junglas dedesconocidos helechos, calamitas, lepidodendros ysigiliarias fuera de la ciudad, con susfantsticos follajesagitndose de forma inquietante entre los arremolinados vapores. Aquyall haba sugerencias de movimientos en los cielos, pero no pudeconcretar nada en misprimeras visiones.

    En el otoo de 1914 comenc a tener infrecuentes sueos, durantelos cuales flotaba sobrela ciudad y regiones circundantes. Viinterminables carreteras a travs de bosques deespantosa vegetacin,formada por troncos moteados, acanalados y listados, y passobreciudades tan extraas como la que siempre rondaba missueos.

    Vi monstruosas construcciones de piedra negra e iridiscente, enclaros y calveros en losque reinaba un perpetuo crepsculo, yatraves largas calzadas, sobre pantanos tan oscurosque poco puedodecir de su hmeda y gigantesca vegetacin. Una vez vi una zonadeincontables kilmetros cubierta de ruinas baslticas castigadas porla edad, de una

    arquitectura que era como la de aquellas torres sin ventanas yde cima redonda de la ciudadde mis sueos.Y una vez contempl el mar,una extensin humeante e infinita, ms all de los colosales

    muelles de piedra de una enorme ciudad de cpulas y arcos. Tuveatisbos de grandes sombrasinformes que se movan bajo l y, aqu yall, su superficie se vea agitada por ebullicionesanormales.

    III

    Tal como he dicho, esas extraas visiones comenzaron a asumir unaspecto aterrador demodo inmediato. Desde luego, muchas personashan soado tambin cosas intrnseca menteextraas... sueos formados porinconexos retazos de la vida, imgenes y lecturasdiarias,amalgamadas en formas fantsticamente novelescas por losinescrutables caprichos del sueo.

    Durante algn tiempo acept aquellas visiones como algo natural,aun teniendo en cuentaque nunca antes haba sido soador deextravagancias. Supuse que muchas de las vagasanormalidades eranfruto de fuentes triviales, demasiado numerosas como parapoderrastrearlas, mientras que otras parecan reflejar unconocimiento acadmico, de lo mscomn, sobre las plantas y lascondiciones del mundo primitivo, hace 150 millones de aos; elmundode las edades Prmica o Trisica.

    Con el paso de algunos meses, empero, los elementos de terrorfueron cuajando confuerza creciente. Eso fue cuando los sueoscomenzaron a tomar, ms all de cualquier duda,

    el aspecto de recuerdos; y cuando mi mente comenz a ligarlos conla creciente perturbacinabstracta, el sentimiento de censuramnemnica, las curiosas impresiones tocantes al tiempoy la sensacinde haber sufrido un espantoso trueque de personalidades, entre 1908y 1913,y, considerablemente despus, con el inexplicable horror a mipropia persona.

    Cuando ciertos detalles concretos comenzaron a entrar en missueos, el horror de estosse increment sobremanera; hasta que, enoctubre de 1915, sent que deba hacer algo. Fueentonces cuandocomenc un intensivo estudio de otros casos de amnesia yvisiones,sintiendo que deba as objetivizar mi problema y sacudirmesu yugo emocional.

    Sin embargo, como ya antes he dicho, el resultado, al principio,fue casi exactamente elopuesto. Me perturbaba sobremanera toparmecon que mis sueos haban sido tanexactamente iguales a los dems,sobre todo porque algunos de los informes eran demasiado

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    20/

    20

    antiguos como para admitir cualquier conocimiento geolgico y,por tanto, cualquier idea decmo eran los paisajes primitivos porparte del sujeto.

    Y lo que es ms, muchos de esos informes suministraron detalles yexplicacionessumamente horribles, tocantes a las imgenes de grandesedificios y jardines selvticos... yotras cosas. Las visiones yvagas impresiones eran bastante malas de por s, pero lo quealgunosotros soadores insinuaban o afirmaban rezumaba a locura yblasfemia. Lo peor detodo es que mi propia seudomemoria se lanz asueos ms enloquecidos y a atisbos de

    futuras revelaciones. Y, sin embargo, la mayora de los mdicosconsideraba misinvestigaciones como algo de lo ms saludable.

    Estudi, de forma sistemtica, psicologa y, bajo talescondiciones, mi hijo Wingate hizo lomismo, algo que le llevara,eventualmente, a su presente labor de docencia. En 1917 y1918realic cursos especiales en la Miskatonic. Entre tanto, miinvestigacin en archivos mdicos,histricos y antropolgicos proseguasin pausa, lo que me llev a visitas a lejanas bibliotecasy, porltimo, a la lectura de esos odiosos libros, llenos de prohibidosaber primigenio, en losque mi personalidad secundaria haba estadotan inquietantemente interesada.

    Algunos de estos ltimos eran las mismas copias que habaconsultado en mi estadoalterado y me vi turbado sobremanera porciertas notas marginales, as como por correccionesostensibles alodioso texto en unos grafos e idioma que, de alguna forma,parecanextraamente inhumanos.

    Tales anotaciones estaban en su mayor parte hechas en loslenguajes respectivos de los

    distintos libros, todos los cuales el escritor pareca conocerpor igual, aunque fuera de formaacadmica. Una de las notas hechasal Unaussprechlichen Kulten de Von Junzt era, sinembargo, de lo msalarmante. Consista en ciertos jeroglficos curvilneos, trazados conlamisma tinta que las correcciones en alemn, pero no pertenecan aningn alfabeto humanoconocido. Y esos jeroglficos estaban clara einconfundiblemente emparentados con loscaracteres que una y otravez aparecan en mis sueos... caracteres cuyo significado, aveces,imaginaba momentneamente conocer, o estar casi a punto derecordar.

    Para completar mi negra confusin, muchos bibliotecarios measeguraban que, en vista delos exmenes realizados y las consultas alos registros de lectura de los volmenes encuestin, todas esasacotaciones tenan que haber sido hechas por m mismo en mi estadodepersonalidad secundario. Eso a pesar de que yo era, y soy,totalmente ignorante de tres de loslenguajes en cuestin.

    Reuniendo los informes dispersos, antiguos y modernos,antropolgicos y mdicos,descubr una dbil pero consistente mezcla demito y alucinacin, cuya amplitud y extraacualidad me dejabandesconcertado por completo. Solo algo me consolaba, y eso era elhechode que los mitos apareciesen en fechas tan tempranas. No podaimaginar qu perdidoconocimiento poda haber provocado imgenes depaisajes paleozoicos o mesozoicos en esasfabulaciones primitivas;pero la evidencia estaba ah. As pues, exista una base paralaformacin de cierto tipo de fbulas.

    Los casos de amnesia crearon sin duda, a grandes rasgos, el telnde fondo mtico, peroluego los imaginativos aadidos de los mitosdebieron actuar sobre los pacientes de amnesia ydar color a susseudomemorias. Yo mismo haba ledo y escuchado todos los antiguoscuentosdurante mi lapso de memoria, como quedaba de sobra probadopor mi investigacin. Noresultaba natural, entonces, que missubsecuentes sueos e investigaciones emocionales sematizaran ymoldearan por todo aquello que mi memoria haba atesorado durante miestadosecundario?

    Algunos de los mitos tenan significativas conexiones con otrasnebulosas leyendas

    tocantes a mundos pre-humanos, especialmente aquellas leyendashindes que tenan que vercon tremendas simas de tiempo y queformaban parte del acervo de los modernos tesofos.

    Mitos primitivos y fantasas modernas coincidan en la idea de quela humanidad es solouna quiz la ltima de una multitud de razasaltamente evolucionadas y dominantes, en lalarga y prcticamentedesconocida historia del planeta. Seres de formas inconcebibles,decan,haban levantado sus torres hacia el cielo y removido lossecretos de la naturaleza antes deque el primer antepasado anfibiodel hombre saliera reptando de los mares clidos hace 300millones deaos.

    Unos haban bajado de las estrellas, y algunos eran tan viejoscomo el propio cosmos;otros haban salido directamente de losmicroorganismos terrestres, tan distantes en el tiempo

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    21/

    21

    del primer germen de nuestro propio ciclo vital como nosotros loestbamos de estos. Sehablaba con ligereza de intervalos de millonesde aos y de vnculos a otras galaxias yuniversos. De hecho, noexista el tiempo tal y como lo concebimos los humanos.

    Pero la mayora de las leyendas e ideas tenan relacin con unaraza relativamente tarda,de formas extraas e intrincadas que norecordaban a ninguna forma de vida conocida por laciencia, que habavivido hasta solo 50 millones de aos antes de la aparicin delhombre.Esta, segn se deca, era la mayor raza de todas, porque soloella haba conquistado el secreto

    del tiempo.Haban aprendido todo lo que se haba conocido o quenunca ser conocido en la Tierra, a

    travs de la capacidad de sus mentes poderosas, para proyectarsehacia el pasado y el futuro,incluso salvando abismos de millones deaos, y estudiar el saber de todas las edades. De loslogros de talraza nacieron todas las leyendas acerca de profetas, incluyendo lasde lamitologa humana.

    En sus inmensas bibliotecas haba volmenes llenos de textos eimgenes que contenan latotalidad de los anales terrestres historiay descripcin de cada especie que haya existido oexistir jams, concompletos informes acerca de sus artes, logros, lenguaje ypsicologa.

    Con su inmemorial saber, la Gran Raza elega, de cada era y formade vida, aquellospensamientos, artes y procesos que mejor pudieranconvenir a su propia naturaleza ycircunstancias. El conocimientodel pasado, conseguido a travs de una clase de mente ajenaa lossentidos normales, era ms difcil de lograr que el saber delfuturo.

    En este ltimo caso, el mtodo era ms fcil y natural. Con laapropiada ayuda mecnica,una mente poda proyectarse hacia delante enel tiempo, buscando su brumoso caminoextrasensorial hasta llegar alperiodo deseado. Entonces, tras unas pruebas preliminares,podaelegir el mejor de los representantes posibles, de la forma de vidams evolucionada deese periodo. Poda invadir el cerebro delorganismo y sustituirlo por sus propias vibraciones,en tanto que lamente desplazada se vea arrastrada hasta el periodo delinvasor,permaneciendo en el cuerpo de este ltimo hasta que seprodujese el proceso contrario.

    La mente, proyectada en el cuerpo del organismo del futuro, podaentonces hacerse pasarpor un miembro de la raza cuya forma externausaba, aprendiendo lo ms rpidamenteposible todo el conocimientodisponible de la edad elegida y de los datos y tcnicas quehabanacumulado. Mientras tanto, la mente desplazada, arrastrada ala edad y el cuerpo del invasor,deba ser cuidadosamente preservada.Haba que impedir que daase el cuerpo que ocupaba,al tiempo que,interrogadores avezados, le sacaban todo su conocimiento. A menudoeraposible interrogarle en su propio lenguaje, cuando lasinvestigaciones en el futuro haban dadoya registros de talidioma.

    Si la mente proceda de un cuerpo cuyo lenguaje la Gran Raza nopoda reproducirfsicamente, se haca mediante mquinas inteligentes,en las que el habla del extrao podaser ejecutada como uninstrumento musical.

    Los miembros de la Gran Raza eran inmensos conos rugosos, de msde tres metros dealto, con cabeza y otros rganos unidos a miembrosextensibles, de unos treinta centmetrosde grueso, que brotaban delvrtice. Hablaban mediante el resonar y rasguar de inmensaszarpas ogarras, que nacan al extremo de dos de sus cuatro extremidades, yse desplazabanmediante la expansin y la contraccin de un viscosopellejo situado en la inmensa base detres metros.

    Una vez desvanecidos el estupor y el resentimiento del cautivoasumiendo que llegabade un cuerpo completamente distinto de los dela Gran Raza, y cuando ya haba perdido elhorror a esa formatemporal y por completo ajena, se le permita estudiar su propiomedio y

    experimentar un prodigio y una sabidura similares a las posedaspor aquel que le habadesplazado.

    Con las adecuadas precauciones, y a cambio de ciertos servicios,se le permita viajar portodo el mundo habitado, mediante titnicasnaves areas y en los inmensos vehculos,similares a botes, movidospor energa atmica, que atravesaban las grandes carreteras, ascomoindagar libremente en las bibliotecas, repletas de los archivos delpasado y del futuro delplaneta.

    Tal cosa reconciliaba a muchas mentes activas con su destino, yaque tales estudios, y laposibilidad de desvelar los secretosocultos de la Tierra captulos cerrados de inconcebiblepasado yvertiginosos vrtices de tiempo futuro, incluyendo los aosposteriores a su propia

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    22/

    22

    edad natural, constituan siempre, pese a los abismales horroresque a menudo quedaban aldescubierto, la suprema experiencia de lavida.

    De vez en cuando se permita a ciertos cautivos reunirse conotras mentes capturadas delfuturo, para intercambiar pensamientoscon seres inteligentes que provenan de cien, mil o unmilln de aosantes o despus de su edad. Y se les instaba a escribir prdigamente,en suspropios idiomas, acerca de s mismos y de sus respectivosperiodos, y tales documentos seguardaban tambin en los grandesarchivos centrales.

    Hay que aadir que exista un tipo especial de cautivos conprivilegios mucho mayores quelos del resto. Esos eran losagonizantes exiliados permanentes, cuyos cuerpos del futurohabansido hurtados por los ms sabios miembros de la Gran Raza que, a lahora de lamuerte, trataban de salvarse de la extincin mental.

    Esos melanclicos exiliados no eran tan abundantes como cabraesperar, ya que lalongevidad de la Gran Raza aminoraba su amor a lavida, sobre todo entre aquellos de mentesprivilegiadas capaces deproyectarse. De esos casos de proyeccin permanente, realizadosporlas mentes ms viejas, nacan muchos de esos cambios totales depersonalidad consignadosen la historia, incluyendo la de lahumanidad.

    En lo tocante a los casos ordinarios de exploracin, cuando lamente que desplazaba habaaprendido cuanto deseaba del futuro,construa un aparato como el que haba provocado sutransicin yreverta el proceso de proyeccin. Una vez ms, se hallaba en supropio cuerpo yedad, mientras que la mente cautiva volva al cuerpodel futuro que, en verdad, era el suyo

    propio.Solo cuando alguno de los cuerpos mora, en el lapso delcambio, se haca imposible talretorno. En tales casos, por supuesto,la mente exploradora al igual que los que habanhuido de la muertetena que vivir en el armazn corporal ajeno del futuro, o lamentecautiva como suceda con los moribundos exiliados permanentestena que acabar sus dasen la forma corporal y la edad pretritapropias de la Gran Raza.

    Este destino era menos horrible cuando la mente cautivaperteneca tambin a la GranRaza... algo nada inusual, ya que la razaestaba sumamente interesada en su propio futuro,de cualquierperiodo que fuese. El nmero de moribundos exiliadospermanentespertenecientes a la Gran Raza era muy pequeo, sobre tododebido a las tremendaspenalidades que implicaba el desplazamientode una mente perteneciente a la Gran Raza delfuturo hasta la delmoribundo.

    Mediante proyeccin, era posible infligir unos castigos as a lasmentes ladronas, en susnuevos cuerpos futuros, y se haban dadocasos en que se haba obligado a un cambio paraarreglar lasituacin.

    Se haban detectado y corregido cuidadosamente algunos casoscomplicados de fuga dementes de exploradores, o de mentes yacautivas, a diversas regiones del pasado. En cadaedad, desde eldescubrimiento de la proyeccin mental, exista un minsculo peromuyreconocido grupo de poblacin, formado por mentes de la Gran Razallegadas del pasado, devisita por un periodo ms o menos largo.

    Cuando una mente cautiva, de una raza ajena, era devuelta a supropio cuerpo del futuro,mediante una intrincada hipnosis mecnica,se le purgaba de todo cuanto haba aprendidosobre la era de la GranRaza, cosa que se haca debido a ciertas yproblemticasconsecuencias, inherentes al trasiego de grandescantidades de saber.

    Los casos puntuales de transmisin, en tal sentido, habancausado, y causaran entiempos futuros conocidos, grandes desastres.Fue, sobre todo, debido a dos casos de talnaturaleza al decir delos viejos mitos como la humanidad haba aprendido todo cuanto

    tena que ver con la Gran Raza. Todo cuanto sobreviva, fsica ydirectamente, de esos mundossituados a eones de distancia, era tansolo algunas ruinas de grandes piedras, en lejanoslugares y bajo elmar, as como porciones de textos de los espantosos ManuscritosPnakticos.

    As pues, las mentes devueltas regresaban a su propia edad contan solo dbiles yfragmentarias visiones de lo que les haba ocurridodurante su secuestro. Se erradicabancuantas memorias erannecesarias, de forma que, en la mayor parte de los casos, tan solounmuro negro de sueo cubra el lapso que iba hasta el momento delprimer cambio. Algunasmentes recordaban ms que otras, y laposibilidad de unir tales recuerdos daba en algunospocos casosatisbos de ese pasado prohibido a las edades futuras.

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    23/

    23

    Probablemente, nunca hubo una poca en la que no hubiera grupos ocultos organizadosalrededor de tales retazos. En el Necronomicnsesugera la presencia de cultos as entre loshumanos... cultos que aveces prestaban ayuda a las mentes llegadas a travs de loseonesdesde la poca de la Gran Raza.

    Y, por otra parte, la propia Gran Raza viva eternamente y sevolcaba en la tarea deintercambiarse con mentes de otros planetas,para explorar sus pasados y sus futuros.Buscaba tambin sondear elpasado y origen de ese orbe situado en un punto lejano del

    espacio, negro y muerto haca eones, del que provena su propiaherencia mental, ya que lamente de la Gran Raza era ms vieja que lade su forma corporal.

    Los seres de un moribundo mundo arcaico, sabios de secretosdefinitivos, haban buscadoun nuevo mundo y nuevas especies graciasa las que vivir para siempre, y haban lanzado enmasa sus menteshacia esa raza futura, mejor adaptada a su planeta natal queellos... losseres con forma de cono que poblaron nuestra Tierrahace un milln de aos.

    As se forj la Gran Raza, mientras que la multitud de mentesenviadas al pasado fueronabandonadas a la muerte y el horror deformas extraas. Ms tarde, la raza volvera a afrontarla muerte, solopara sobrevivir a travs de una nueva migracin al futuro, enviandosusmejores intelectos a los cuerpos de otros seres del futuro mslongevos.

    Tal era el trasfondo de leyendas y alucinaciones entrelazadas.Cuando, alrededor de 1920,pude dar forma coherente a misinvestigaciones, sent que menguaba algo esa tensin que losprimerosestadios del estudio haban hecho subir. Despus de todo, y a pesarde las fantasas

    provocadas por ciegas emociones, no era casi todo aquel fenmenosufrido completamenteexplicable? Cualquier oportunidad poda haberhecho volverse mi mente, durante la amnesia,hacia los estudiosocultos... llevndome a leer los textos prohibidos y a reunirme conlosmiembros de cultos antiguos y malfamados. Aquello debi ser, conclaridad, lo que suministrel material de los sueos y lossentimientos perturbadores que me asaltaron tras recobrarlamemoria.

    En cuanto a las notas marginales, escritas en jeroglficos comolos de los sueos y enidiomas desconocidos para m, que losbibliotecarios me atribuan, yo poda haber aprendidoalgunas nocionesde esas lenguas durante mi fase secundaria, mientras que losjeroglficoshaban sido creados, sin duda, por mi fantasa a partir delas descripciones de viejas leyendas,y posteriormente haban tomadocuerpo en mis sueos. Trat de verificar ciertos puntos atravs deconversaciones con conocidos lderes de cultos, pero nunca conseguestablecer lasverdaderas conexiones.

    A veces el paralelismo de muchos casos, ocurridos en tiempos tanlejanos, continuabapreocupndome tanto como al principio, pero, porotra parte, pensaba que el folclor truculentoera, sin duda, msuniversal en el pasado que en el presente.

    Probablemente todas las otras vctimas cuyos casos eran como losmos haban tenido uncontacto largo y familiar con esas historias queyo solo haba conocido cuando me hallaba enmi personalidadsecundaria. Cuando esas vctimas perdieron la memoria, se habanasociadoellas mismas a las criaturas de sus mitos caseros losfabulosos invasores que,supuestamente, suplantaban las menteshumanas y se haban embarcado en bsquedas deconocimientos que elloscrean que podan remontarse a un imaginario pasado no-humano.

    Luego, cuando recobraban la memoria, invertan el procesoasociativo y se considerabanlas primitivas mentes cautivas en vezde un invasor. De ah los sueos y los falsos recuerdosconsiguientesa trasfondo convencional de mitologa.

    A pesar de lo aparentemente endeble de tales explicaciones,desplazaron, a mis ojos, atodas las dems, sobre todo debido a la anmayor debilidad de cualquier otra teora. Y un

    nmero sustancial de psiclogos y antroplogos eminentes fuerongradualmente conviniendoconmigo.

    Cuanto ms reflexionaba, ms me convenca de lo que me deca mirazonamiento, hastaque, al final, obtuve un baluarte realmenteefectivo contra las visiones e impresiones que anme asaltaban. Quetena extraas visiones por la noche? Se deba solo a lo quehabaescuchado y ledo? Que tena extraos temores y visiones yseudomemorias? Esos, tambin,eran solo ecos de los mitos absorbidospor mi estado secundario. Nada de lo que pudierasoar, nada de loque pudiera sentir, poda tener ningn significado.

    Fortalecido por tal filosofa, recobr mi equilibrio nervioso, auncuando las visiones msque las impresiones abstractas se hacan cadavez ms frecuentes y dotadas de detalles

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    24/

    24

    cada vez ms turbadores. En 1922 me sent capaz de retomar untrabajo regular y saqupartido de mi recin logrado conocimiento,aceptando una plaza en el departamento depsicologa de laUniversidad.

    Mi vieja ctedra de poltica econmica haba sido ocupada haca muchotiempo, aparte deque los mtodos de ensear economa haban cambiadomucho desde mis buenos tiempos. Mihijo, en esa poca, estabacomenzando estudios de postrado, lo que le llev a su presentepuestode profesor y trabajbamos juntos en gran medida.

    IV

    Continu, no obstante, guardando un registro muy cuidadoso de losextraos sueos queme asaltaban tan densa y vividamente. Talregistro, me deca, resultaba de genuino valorcomo documentopsicolgico. Las visiones an parecan sobremanera recuerdos, aunqueyocombata con notable xito tal impresin.

    A la hora de escribir, trataba tales espejismos como cosas quehubiera visto de verdad,pero, en cualquier otro momento las haca aun lado como telaraas de ilusiones nocturnas.Nunca los mencionabaen conversaciones normales, aunque noticias sobre los mismossefiltraron, como sucede con cualquier cosa, despertando rumoresdiversos sobre mi saludmental. Resulta divertido sealar que talesideas se circunscriban a los profanos en lamateria, sin un solopaladn entre mdicos o psiclogos.

    Respecto a mis visiones a partir de 1914, har aqu mencin a solounas pocas, ya queinformes y registros completos se hallan adisposicin de los investigadores rigurosos. Esevidente que, con eltiempo, las curiosas restricciones se iban, de algunaforma,desvaneciendo, ya que la panormica de mis visiones seincrementaba notablemente. Nunca,empero, eran otra cosa quedeslavazados fragmentos, aparentemente sin motivacin clara.

    En los sueos me pareca ir adquiriendo, gradualmente, una mayorlibertad devagabundeo. Flotaba a travs de muchos extraos edificiosde piedra, yendo de uno a otro alo largo de titnicos pasajessubterrneos, que parecan ser las normales vas de circulacin. Avecesme topaba con esas gigantescas trampillas selladas, en los nivelesms bajos,

    auroleadas de miedo y prohibicin.Vi tremendos aljibes de mosaicoy estancias repletas de utensilios, curiosos e inexplicables,de mily una clases. Tambin haba cuevas colosales, llenas de intrincadamaquinaria cuyasformas y propsito resultaban un completo misteriopara m, y cuyos ruidos pude escucharsolo despus de muchos aos desueos. He de remarcar aqu que la visin y el odo fueronlos nicossentidos de los que dispuse en ese mundo onrico.

    El verdadero horror comenz en mayo de 1915, cuando vi porprimera vez a los seres.Eran tal como mis estudios, en vista de loque describan los mitos y los casos histricos, mehaban enseado aesperar. Al derrumbarse las barreras mentales, pude contemplargrandesmoles de dbiles vapores en varias partes del edificio, ascomo en las calles de abajo.

    Eso, con rapidez, se torn ms slido y distinguible, hasta que, alcabo, pude reconocersus monstruosos perfiles con desagradablefamiliaridad. Parecan ser enormes conosiridiscentes, de unos tresmetros de altura, y otros tantos de anchura en la base, formadospor

    una sustancia rugosa, escamosa y semielstica. Del vrticebrotaban cuatro miembrosflexibles, cilndricos, cada uno de treintacentmetros de grosor y de una sustancia tan rugosacomo la de lospropios conos.

    Tales miembros, a veces, se contraan hasta casi desaparecer, yotras se extendan hastauna distancia de casi tres metros. Dos deellos terminaban en enormes zarpas o pinzas. Alextremo de untercero haba cuatro apndices rojos y con forma de trompeta. Elcuartoremataba en un globo irregular y amarillo, de unos sesentacentmetros de dimetro, con tresgrandes ojos oscuros dispuestos a lolargo del ecuador.

    Remontando esa cabeza haba cuatro troncos delgados y grises quesustentaban apndicescomo flores, mientras que, del extremoinferior, pendan ocho antenas o tentculos verdosos.

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    25/

    25

    La gran base del cono central estaba ribeteada de una sustanciagomosa y gris que hacadesplazarse a la entidad mediante expansionesy contracciones.

    Sus acciones, aunque inofensivas, me espeluznaban incluso ms quesu aspecto, ya queno es saludable observar a objetos monstruososhaciendo cosas que solo conocen los sereshumanos. Esos objetos semovan de forma inteligente por las grandes habitaciones,cogiendolibros de los estantes y llevndolos a las grandes mesas, oviceversa, y escribiendo a veces,con diligencia, mediante un canutopeculiar, sujeto por los tentculos verdes de la cabeza. Las

    inmensas pinzas les servan para transportar libros y paraconversar, ya que el habla consistaen una especie de cliquetear yrasguar.

    Aquellos seres carecan de vestimentas, pero portaban carteras omochilas colgadas de loalto del tronco cnico. Comnmente, llevabansu cabeza y su miembro sustentante a nivel delvrtice del cono,aunque lo alzaban y bajaban con frecuencia.

    Los otros tres grandes miembros solan descansar a los lados delcono, contrados a unalongitud de un metro veinte, aproximadamente,cuando no los estaban usando. Por su formade leer, escribir yutilizar sus mquinas las que estaban sobre las mesas parecan, dealgunaforma, conectadas a nivel mental coleg que su inteligenciaera enormemente superior a ladel hombre.

    Ms tarde los vi por todos lados; hormigueando por todas lasgrandes estancias ycorredores, atendiendo mquinas monstruosas encriptas abovedadas y desplazndose por lasinmensas carreteras, encoches gigantescos con aspecto de bote. Dej de tenerles miedo,ya

    que parecan ser, en grado sumo, algo natural en aquelentorno.Comenc a distinguir diferencias individuales entre ellos, yunos pocos parecieron estarbajo alguna especie de restriccin. Estosltimos, aunque no mostraban diferencias fsicas,tenan una diversidadde hbitos y gestos que los diferenciaban, no solo de la mayora,sino aunos de otros.

    Escriban continuamente en lo que, a ojos de mi nebulosa visin,pareca una inmensavariedad de caracteres, aunque nunca eran lostpicos jeroglficos de la mayora. Unos pocos,me pareci, usabannuestro propio y familiar alfabeto. La mayora de ellos trabajabamuchoms lentamente que la generalidad de las entidades.

    Durante todo ese tiempo, mi propia parte en los sueos pareca serla de una concienciadesencarnada, con una amplitud de visin mayorde lo normal, flotando libremente, aun queconfinada a lasordinarias avenidas y velocidad de trnsito. No fue hasta agosto de1915cuando una sugerencia de existencia corporal comenz a acosarme.Y digo acosarme porquela primera fase fue simplemente una asociacinabstracta, aunque infinitamente terrible, entremi previo horror ami propio cuerpo y las visiones.

    Por un instante, mi principal preocupacin en los sueos fuemirarme abajo, a m mismo, yrecord cun agradecido me senta por latotal falta de espejos en las extraas estancias.Estaba de lo mspreocupado por el hecho de que siempre vea las grandes mesascuyaaltura no bajaba de los tres metros desde un nivel no inferiora su altura.

    Fue entonces cuando la tentacin morbosa de mirarme fue hacindoseprogresivamentemayor, hasta que, una noche, no pude resistirme ms.Al principio, mirar abajo no me revelnada. Un momento despus,percib que eso se deba a que mi cabeza estaba al extremo deuncuello flexible de enorme longitud. Retrayendo ese cuello y mirandoabajo con intensidad,vi la mole escamosa, rugosa e iridiscente deun inmenso cono de tres metros de alto y otrostres de anchura en labase. Fue entonces cuando despert a media Arkham con un grito,altiempo que me arrancaba enloquecido del abismo del sueo.

    Solo despus de semanas de odiosa repeticin, pude reconciliarme amedias con esas

    visiones de m mismo, revestido de forma monstruosa. En los sueosme mova con todatranquilidad entre las otras entidadesdesconocidas, leyendo terribles libros sacados de lasinterminablesbaldas, y escribiendo durante horas en las grandes mesas, medianteun estiloque manejaba con los tentculos verdes pendientes de micabeza.

    Retazos de lo que lea y escriba quedaban en mi memoria. Habahorribles crnicas deotros mundos y otros universos, as como deconmovedores seres informes, ajenos a todos losuniversos. Habaregistros sobre extraos rdenes de seres que haban poblado el mundoenpasados olvidados, y espantosas crnicas sobre las formasgrotescas que lo poblarn millonesde aos despus de que haya muertoel ltimo ser humano.

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    26/

    26

    Tuve acceso a captulos de historia humana cuya existencia ningnerudito contemp*rneoni siquiera ha sospechado. Muchos de esosescritos estaban en el lenguaje de los jeroglficos,que yo estudiabaen forma extraa, con la ayuda de las mquinas zumbantes, y que era,sinlugar a duda, un habla aglutinativa con sistemas de racescompletamente distintas a todo loconocido en el lenguajehumano.

    Otros volmenes estaban en desconocidas lenguas que habaaprendido de esa mismaforma extraa. Unos pocos estaban en lenguajesque yo conoca. Imgenes extremadamente

    ingeniosas, tanto insertas en los registros como formandocolecciones separadas, meayudaron de forma inmensa. Y durante todoel tiempo me pareci estar escribiendo unahistoria de mi propia eraen ingls. Al despertar, poda recordar solo pequeos eininteligiblesretazos de las lenguas desconocidas que tan biendominaba mi ser onrico, aunque guardabafrases completas de lahistoria.

    Conoc aun antes de que mi ser vigil hubiera estudiado los casosparalelos o los viejosmitos de los que surgan sin duda los sueosque las entidades que me rodeaban eran lamayor raza del mundo, quehaban conquistado el tiempo y enviado mentes exploradoras atodaslas edades. Supe tambin que haba sido arrebatado de mi propia edadmientras otrausaba mi cuerpo en ella, y que algunas otras de lasformas extraas albergaban igualmentementes capturadas. Me parecahablar, mediante un extrao lenguaje hecho de entrechocar dezarpas,con intelectos exiliados de cada rincn del sistema solar.

    Haba una mente del planeta que ahora conocemos como Venus, quevivir en una poca

    por venir, incalculablemente lejana, y otra de una luna exteriorde Jpiter, de hace seismillones de aos. En cuanto a las mentesterrenas, haba algunas de la raza de la palegenaAntrtida, alada,con cabeza de estrella y medio vegetal; una del pueblo reptilianode lafabulosa Valusia; tres de los velludos habitantes prehumanosde Hiperbrea, adoradores deTsathoggua; uno de los abominablesTcho-Tcho, dos de los habitantes arcnidos de la ltimaedad de laTierra, cinco de las especies colepteras que sucedern a lahumanidad y a la quela Gran Raza, algn da, transferir sus mentes,ms privilegiadas, en masa, huyendo de unhorrible peligro, as comoalgunas de las diferentes ramas de la humanidad.

    Habl con el cerebro de Yiang-Li, un filsofo del cruel imperio deTsan-Chan, que existiren el 5000 d. de C.; con el de un general delpueblo negro de grandes cabezas que vivi enSudfrica, en el 50000 a.de C.; con el de un monje florentino del siglo XIIllamadoBartolomeo Corsi; con el de un rey de Lomar, que gobern estaterrible regin polar unos cienmil aos antes de que los rechonchos yamarillos inutos llegaran del oeste para hundirlo.

    Habl con la mente de Nun-Soth, un mago de los oscurosconquistadores del 16000 d. deC.; con un romano llamado TitoSempronio Bleso, que fue cuestor en tiempos de Sila; conKhephnes,un egipcio de la XIV Dinasta, que me habl del odioso secreto deNyarlathotep;con un sacerdote del reino medio de Atlantis; con uncaballero de Suffolk, de los tiempos deCromwell, llamado JamesWoodwille; con un astrnomo cortesano del Per preincaico; conunfsico australiano, Nevil Kingston-Brown, que morir en el 2518 d.de C.; con un archimago deldesaparecido Yhe en el Pacfico; conTheodotides, un oficial greco-bactriano del 200 a. de C.;con unanciano francs de la poca de Luis XIII, llamado Pierre LouisMontagny; con Crom-Ya,un caudillo de la Cimeria del 15000 a. de C.;y con muchos otros, tantos que mi mente no escapaz de albergar lostremendos secretos y las desconcertantes maravillas que conoc atravsde ella.

    Me despertaba cada maana febril, tratando a veces frentico deverificar o descartar lasinformaciones que entraban dentro delalcance de los conocimientos humanos modernos.Asuntos tradicionalestomaban un nuevo y dudoso aspecto, y me preguntaba cmo las

    fantasas onricas podan inventar tan sorprendentes aadidos a lahistoria y a la ciencia.Me estremeca ante los misterios que podaocultar el pasado, y temblaba ante las

    amenazas del futuro por venir. Lo que se me dej entrever, porboca de las entidadesposthumanas, sobre el destino de nuestra raza,me produjo tal efecto que no lo consignar yoaqu.

    Despus del hombre vendr la poderosa civilizacin de losescarabajos, de cuyos cuerposse apoderar la flor y nata de la GranRaza, cuando la monstruosa maldicin se cierna sobresu mundoprimigenio. Luego, cuando se agote la progenie terrestre, esasmentes vagabundasvolvern de nuevo a emigrar a travs del tiempo y elespacio para hacer otra parada en loscuerpos de las bulbosasentidades vegetales de Mercurio. Pero dejarn otras razas detrsde

  • 5/20/2018 Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en LaOscuridad

    27/

    27

    ellas, patticamente aferradas al planeta fro, hundindose hac

Lovecraft, Howard P. - El Que Acecha en La Oscuridad - [PDF Document] (2024)
Top Articles
Latest Posts
Article information

Author: Rev. Leonie Wyman

Last Updated:

Views: 5863

Rating: 4.9 / 5 (79 voted)

Reviews: 94% of readers found this page helpful

Author information

Name: Rev. Leonie Wyman

Birthday: 1993-07-01

Address: Suite 763 6272 Lang Bypass, New Xochitlport, VT 72704-3308

Phone: +22014484519944

Job: Banking Officer

Hobby: Sailing, Gaming, Basketball, Calligraphy, Mycology, Astronomy, Juggling

Introduction: My name is Rev. Leonie Wyman, I am a colorful, tasty, splendid, fair, witty, gorgeous, splendid person who loves writing and wants to share my knowledge and understanding with you.